Al hablar de recidiva en ortodoncia, nos referimos a la tendencia de los dientes a regresar a su posición inicial o a desalinearse tras haber concluido un tratamiento de ortodoncia.
Este procedimiento puede desanimar tanto a los pacientes como a los ortodoncistas, dado que puede poner en riesgo los resultados alcanzados con tanto esfuerzo.
Dar con las causas, los elementos de riesgo y las técnicas para prevenir o abordar la recidiva es fundamental para asegurar la estabilidad a largo plazo de los tratamientos.
En este artículo, trataremos la recidiva en ortodoncia y las estrategias para enfrentarnos a este reto de manera efectiva.
La recidiva en ortodoncia hace alusión al desplazamiento de los dientes a su posición inicial, tras haber realizado un tratamiento ortodóntico.
En resumen, se trata de un retroceso en los avances obtenidos durante el tratamiento, donde los dientes tienden a regresar a su posición original, lo que puede ser frustrante para los pacientes que han atravesado el proceso de ortodoncia durante varios meses.
Este fenómeno indica que los resultados obtenidos con el tratamiento pueden deteriorarse con el tiempo, lo que resalta la necesidad de utilizar retenedores una vez finalizado el tratamiento de ortodoncia.
Causas de la recidiva
La recidiva en ortodoncia puede deberse a varios factores que afectan el desplazamiento de los dientes hacia su posición original. Entre las razones más frecuentes están:
- Ausencia de uso de retenedores: al concluir un tratamiento de ortodoncia, se aplican retenedores para preservar la nueva posición de los dientes. No obstante, si el paciente no lleva los retenedores de forma constante según las recomendaciones del ortodoncista, los dientes pueden comenzar a moverse nuevamente.
- Alteraciones en la estructura ósea: con el paso del tiempo, el hueso que soporta los dientes puede sufrir modificaciones. Esto puede ser causado por elementos como el desarrollo facial, la reducción de densidad ósea por el envejecimiento o incluso por algunas enfermedades.
- Hábitos orales perjudiciales: ciertos comportamientos como succionar el dedo, la deglución atípica y otros hábitos pueden generar presión en los dientes y provocar su desplazamiento.
- Factores hereditarios: la predisposición genética de un individuo puede afectar la consistencia de los resultados. Ciertas personas pueden tener una mayor propensión a sufrir recidivas debido a la transmisión de rasgos dentales particulares.
- Falta de supervisión: una supervisión inadecuada del paciente con su ortodoncista, que incluye la ausencia de citas de control o ajustes requeridos, puede favorecer la recidiva al no poder resolver los cambios o inconvenientes de manera oportuna.
- Lesiones dentales: los traumatismos en los dientes pueden modificar su posición y ocasionar recidiva, especialmente si no se manejan de manera adecuada.
- Poca constancia con el uso de retenedores: la inestabilidad a la hora de usar los retenedores por parte de los pacientes es una causa fundamental de recidiva.
- Erupción de las muelas de juicio: La salida de las muelas de juicio o cordales puede ejercer fuerzas indeseadas que nos pueden llegar a estropear los resultados obtenidos.
¿Cómo tratar la recidiva?
La gestión de la recidiva en ortodoncia varía según distintos factores, como la cantidad de movimiento dental indeseado y los requerimientos particulares del paciente. Algunas de las tácticas habituales empleadas para manejar la recidiva comprenden: